Aristóteles agrega que la felicidad no proviene propiamente del placer, dado que eso nos asocia a los animales que actúan solamente por instinto. La felicidad se alcanza por medio de cultivar nuestra mente, tener lo necesario para vivir y practicar la virtud.
La ética subjetivista niega la necesidad de todo conocimiento de la realidad de la naturaleza del hombre para asentar la moral, la fuente de la moral se sitúa en la conciencia subjetiva del hombre.
El hedonismo es una escuela de pensamiento que asegura que el placer es la fuente del bien, el hedonismo busca obtener el máximo placer neto (placer menos sufrimiento).
Epicuro asegura que el mejor placer es suave y continuo, obtenido a partir de la amistad, el arte y el diálogo. Los mejores placeres son los simples y considera que los excesos y la lujuria no son buenos para el hombre.
El utilitarismo por Jeremy Bethan es una versión moderna del subjetivismo para darle fundamentación ética al liberalismo. Busca socializar el hedonismo, mayor placer individual para el mayor numero de personas. Reduce la ética a una fórmula donde la suma de placer debe de ser mayor a la suma de sufrimiento.
Immuanuel Kant también propone una fundamentación subjetivista pero que no este basada en las sensaciones sino que le la razón. La búsqueda del placer solo demuestra nuestra inclinaciones y no lleva hacia el bien, sino que es egoísta. El placer nos puede esclavizar.
Kant propone que el uso de razón en base a criterios universales, que son válidos para todos, que llamo el imperativo categórico. Esto es hacer lo que tenemos que hacer cuando lo tenemos que hacer, más no muestra contenidos concretos para su actuación, pero es hacer las cosas por sentido común y de tal manera que no afecten negativamente a los demás.