La ética subjetivista tiene el problema de ser pasiva, receptora de cosas que producen placer o dolor. El carácter activo del hombre transforma el mundo y las circunstancias, usando su razón para esto. El hombre al ser un ser activo hace que la fundamentación de la moral no sea exclusiva en el sujeto, sino en la relación entre entorno y sujeto, de manera sensible.
El hombre se hace a sí mismo por la interacción con el mundo natural en el que está. El genero humano como especie nos estructuran nuestra actividad como seres humanos. Hay una relación dialéctica entre hombre concreto y sociedad. El individuo es un producto social y la sociedad esta conformada por individuos.
La moral concreta se refiere a que la libertad del hombre se referencia con posibilidades reales, dadas por el entorno y la historia.
La fundamentación de la ética es la búsqueda de criterios para la toma de decisiones para un ser humano. Para esto, hay que tener claras las opciones que se tienen. Si no hay posibilidades, no hay ética.
No hay moral que provenga de manera natural, dado que el ser humano es más que un simple animal, el ser humano sigue menos leyes naturales que los animales. La realidad humana es indeterminada, que de manera activa transforma la naturaleza.
Cada época supone posibilidades que la historia anterior permite. la humanidad esta en un proceso de evolución ascendente.
Las estructuras de la sociedad están enajenadas con respecto al sistema preponderante, donde la ideología legitimiza sus actividades. Se hace pasar por inevitable las situaciones que fueron producto de la decisión de algunos individuos. El hombre se libera en la medida en que no está enajenado por las estructuras de la sociedad.